Si no logramos encontrar en nuestra ciudad alimentos procedentes de cultivos biológicos, siempre podemos consumir productos más alimenticios y con una carga limitada de pesticidas si adquirimos fruta y verdura de temporada.
Las "primicias", tan buscadas, y todos los productos fuera de temporada se han convertido en presencia fija de toda mesa y de todo mercado, pero poseen dos grandes inconvenientes. Por una parte, requieren gran consumo de energía, puesto que se cultivan en invernaderos, muy a menudo con calefacción; por otra, su cultivo forzado incluye una peligrosa cantidad de pesticidas necesarios para controlar los numerosos parásitos animales y vegetales que prosperan en tal ambiente.
